Gaelbah, banda andaluza de heavy metal, nos
ofrece en su segundo disco, editado a finales de 2015, un interesante trabajo
musical; una especie de disco conceptual titulado “Häxan”, y, que resumiendo su
temática, gira alrededor de la brujería, el fanatismo y la ignorancia del ser
humano.
Para situarnos debemos decir que “Häxan”
(traducido “La Bruja”) es una película muda y en blanco y negro dirigida por el
danés Benjamin Christensen, que a su vez se ve inspirada por la lectura que
este cineasta hace del “Malleus Maleficarum”, un infamante manual que la
Inquisición utilizaba para la caza de personas sospechosas de lo que el
fanatismo y la ignorancia de la época (siglo XV) calificaba como brujería, y
que la mayor parte de las veces no eran más que personas que profesaban otra fe
o religión distinta a la que imponían la iglesia y el poder; gente que hacia
experimentos físicos y químicos movidos por la curiosidad intelectual innata en
el ser humano, o sencillamente disidentes o librepensadores (tachados de
herejes) que hacían su propia interpretación de las doctrinas filosóficas y
religiosas oficialmente impuestas.
De todos es sabido que esta caza de brujas
(y brujos, las víctimas fueron no sólo mujeres, también hombres e incluso
niños) que duró siglos y se extendió por todos los países de religión cristiana
(católicos o protestantes, en esto el fanatismo y la crueldad de los
inquisidores no hubo distinción), no fue sino un crimen inhumano, un auténtico
genocidio de proporciones dantescas e infernales, pues los que hacían
acusaciones de brujería o adoración al diablo, actuaron como (ellos sí)
verdaderos endemoniados poseídos por la ignorancia histérica, el fanatismo y el
sadismo más inhumano.
Sobre esto
es lo que versa la citada película, y a su vez inspira la temática de las
canciones que componen el disco de Gaelbah. Y no deja de resultar irónico, a la
vez que tiene algo de eso que se llama justicia poética, que sea una banda de
heavy metal la que se encarga de desagraviar (en la medida en que el tiempo
transcurrido y la gran injusticia cometida lo permite) a las víctimas del
fanatismo y la ignorancia. Víctimas acusadas de brujería, que siglos después
son recordadas por músicos de un género, el heavy metal, que también fue
acusado en su momento (la estupidez humana no sólo es infinita sino perdurable
en el tiempo, por desgracia) por los mismos ignorantes, de diabólico y
satánico. Y para rematar, la portada del disco reproduce el cuadro “Las brujas
“ de Goya, otro incomprendido y denostado por los mismos intransigentes, un
genio que supo como ningún otro artista de su tiempo, retratar la negrura y la
sordidez del alma humana.
De todo esto es de lo que va el contenido
musical de un disco, “Häxan”, en el que esta banda andaluza nos ofrece un
trabajo dignamente elaborado en un estilo heavy de gran calidad y solvencia,
donde se combinan magistralmente los momentos épicos con el drama y el miedo,
el misterio con los ambientes inquietantes, los aires elegiacos y la
melancolía; emociones todas reflejadas a través de la dinámica narrativa
desarrollada a lo largo de unas canciones, que desde el principio nos sumergen
en un ambiente enigmático y oscuro, y a la vez de aires épicos y agresivos.
Comenzando por la canción que da título al
disco, “Häxan”, solemne y dramática, se van sucediendo unos temas de gran
fuerza expresiva y hechuras sonoras de una gran calidad instrumental,
elaborados sobre una precisa y bien engrasada base rítmica, que ayuda a que se
luzcan dos guitarras de riffs trepidantes y solos brillantes; destacando la
elocuencia armónica de éstas, que establecen un dialogo rítmico-melódico muy
rico y variado, con fraseos de elegante velocidad y límpidos y cristalinos
punteos.
La voz solista destaca por un timbre
heavy-rock muy apropiado, con gran altura de registro vocal y una tesitura
elegante que se muestra flexible y agresiva a la vez, sin histrionismo ni
manierismos chillones (que tanto se dan en formaciones de mediocre calidad en
esto del heavy), gritando sólo donde la narrativa del disco pide subrayar y
acentuar el dramatismo y la épica de la historia a contar. Las segundas voces
crean un contrapunto estético bastante eficaz, haciendo unos coros de registro
graves-medios, que son la réplica adecuada al discurso vocal del solista y que
contribuyen a crear un ambiente dramático propio de la temática de este trabajo
musical. Un trabajo que bebe de las fuentes y las raíces musicales del género,
en una onda que se inspira, en parte, en el sonido y estilo de clásicos como
Iron Maiden o Judas Priest, pero que también tiene mucho de Black Sabbath,
sobre todo ala hora de reflejar los ambientes oscuros y lúgubres de las
canciones.
Sobre estas influencias o referencias a los
clásicos del género, hay que decir que aunque evidentemente los chicos de
Gaelbah se basan en ellos, esto no es obstáculo para que desarrollen su propio
estilo, su propio sonido y su propia interpretación del género, en un lenguaje
musical con un sello bastante personal, con unas hechuras y unas formas de gran
nivel y calidad, no sólo interpretativa, sino también compositiva, pues la
escucha de las canciones se va sucediendo de una manera tal que atrapa la
atención del oyente, que asiste mientras escucha el disco, a un trabajo musical, que si bien no es una obra
conceptual en el sentido exacto del término, si transmite la sensación de que
todos los temas han sido creados a partir de una inspiración nacida de una
misma temática: los temas antes referidos de la brujería, el fanatismo, el
miedo y la ignorancia, cuestiones y emociones que quedan muy bien reflejadas en
la labor compositiva.
Así, de este modo, podemos disfrutar de muy
buenos temas, en los que sin hacer de menos para nada a los otros, podríamos
destacar de entrada los dos primeros, “Häxan”, que a modo de presentación (por
ello da título al disco) nos muestra los registros sonoros y emocionales por
los que va a trascurrir la escucha, con un comienzo solemne y dramático para
inaugurar la dinámica y la épica narrativa del trabajo, seguida de la frenética
y trepidante “Salvation”; tras “Burn The Gods”, con oscuras reminiscencias a lo
Black Sabbath, y “Searching For The Light”, algo más luminosa y de cadencia
casi “hímnica”, tenemos otro temazo como “To Hell”, de inicio casi elegiaco y
que tras un crescendo dramático se transforma con un ritmo trepidante y
obsesivo.
Otro de los temas a destacar es “Black
Widow”, oscura y épica a partes iguales, y con unas hechuras a lo Iron Maiden
acentuadas por la colaboración de Blaze Bayley (ex-vocalista de la Doncella de
Hierro) como cantante invitado; y también otro cantante invitado aparece en la
siguiente “Live Your Pain”, donde la voz de Ralf Scheepers (ex-Gamma Ray,
Primal Fear) subraya la rabia el miedo que fluye por la temática del disco.
Otros temas
que sobresalen son los tres últimos, empezando por el aguerrido dramatismo de
“World On Fire”, a la que sigue la atmosfera misteriosa e inquietante reflejada
en “Night On Bald Mountain”, para concluir con “The Chosen One”, donde el piano
de José Luis Cerro y los arreglos orquestales de Juanjo Tristán tiñen de
melancolico clasicismo este tema final que,
a modo de lamento y elegía, parece querer cerrar un disco que sin
embargo guarda un tema oculto final, un corte que no aparece en los créditos ni
en el track-list, y que no es sino un reprise de “Black Widow”, en una toma
donde la voz es sólo la de Alejandro Dario, vocalista de Gaelbh (sin la
colaboración de Blaze Bayley) y como epilogo se retoma la épica solemne y
dramática, para concluir con rabia una historia de denuncia de la injusticia y
la persecución perpetradas y fomentadas por el fanatismo y la ignorancia.
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